Con estas especies se pueden lograr espacios realmente distintos y auténticos. Solo requiere un poco de esfuerzo y dedicación pero los resultados, pueden ser sorprendentes.

Por Sonia B. de Blaquier – Fotos Carolina Eiras

un jardin con plantasCaro Eiras y su marido, Santi Blaquier, diseñaron para su casa en San Isidro, un jardín con gran variedad de plantas autóctonas.
Ella nos cuenta que se puede lograr si se pone empeño, mucha paciencia para buscar y encontrar los ejemplares, esperar a que arraiguen y no desanimarse si hay que volver a empezar.

Gracias a la ayuda y el apoyo de personas como Nélida Ibáñez, alias Chola, cultivadora y viverista y de la paisajista Marina Sánchez Elía, pudieron encarar este desafío.
El Jardín quedó lindísimo y realmente es distinto a los convencionales y  tiene una identidad diferente a los que estamos acostumbrados a ver.

Los palos borrachos (Ceiba speciosa – Samohú), palmeras pindó (Syagrus romanzoffiana), canelones (Rapanea lorentziana), aguaribays (Schinus areira), tipas (Tipuana tipu) y lapachos (Tabebuia impetiginosa) junto con los tala (Celtis ehrenbergiana) y tomatillos, parece esculturas que le dan carácter al parque con su sola presencia y no necesitan de acompañamientos.

Caro no tiene claro el por qué decidieron sí o sí tener un jardín autóctono. Piensa que quizás el haber creado su primer jardín en el sur, en Bariloche, con variedades europeas, fue allí que imaginaron tener un jardín con plantas nativas que seguramente crecería sano y rápido y sobre todo se autocuidarían!

Allá en el sur lograr las plantas les demandó mucho trabajo y cuidados. Eso fue lo que los decidió a tener un jardín que este siempre contento, que necesite menos fertilizantes y que tenga una mayor resistencia a las plagas y enfermedades. En general las plantas tienen poca exigencia de agua y después de su desarrollo necesitan muy poco riego.Un jardin con plantas autoctonas 2

Y Caro agrega “que uno asocia lo autóctono con el bajo mantenimiento, pero esto no es tan exacto, aunque bastante solito se cuida”.

También agregó ejemplares como Salvia guaranitica, Cissus striata, Canna glauca, Zephirantes candida, Pasionaria, Jasminum officinale (Jazmín del país), etc.

Puso mucho empeño en buscar especies que atrajeran mariposas, aves, insectos y en tener cerca los perfumes.

No sólo se preocupó de que gran parte de su jardín tuviera plantas nativas sino que el mismo criterio utilizó para la casa.

Riendo Caro dice que desde el arquitecto, la piedra San Luis y la decoración son argentinos.

Este jardín es un claro ejemplo de que se pueden tener ejemplares autóctonos en nuestra capital y a sus alrededores. Y vale el esfuerzo pues se logra un jardín distinto, que fomenta la biodiversidad de flora y fauna siendo ecológicamente mucho más valioso que un jardín convencional.

Un jardin con plantas autoctonas

Por suerte, dice Carolina, hoy existe una amplia variedad de plantas autóctonas  que dan muchas posibilidades para elegir colores, texturas y formas.

Es posible encontrar diferentes especies que florezcan todo el año, logrando así un jardín florido en todas las estaciones.

Otra razón que nos atrajo al elegir las plantas autóctonas es que la mayoría son de hoja perenne.

Es lindo el jardín siempre verde y vivo.

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